Esta es la obra de un ser frio y calculador, cuya trayectoria, es un cúmulo de actos deplorables y que jamás ha sentido remordimientos por ello. El abogado del diablo, relata unos hechos ocurridos a finales de los años ochenta, dónde su protagonista, tuvo una participación directa. Jamás lo reconoció, pero su trayectoria profesional, demuestra una vez más que lo que él llama “Diario”, no es más que un cuento. Es una persona que muestra impasividad, e incluso frialdad, y siempre se distingue por su falta de empatía con los sentimientos de los demás.
Quienes lo conocen, coinciden en que se trata de un personaje eminentemente trasgresor de las normas sociales de convivencia y que está caracterizado por su crueldad y falta de culpa en todo aquello que hace, aun teniendo conocimiento del daño que puede causar. Incluso, y así lo reflejo en esta obra, beneficiándose económicamente de muchos de sus clientes
Manipulador y con cierto encanto personal, tiene una capacidad de juicio claro. Distingue entre el bien del mal con una inteligencia en muchas ocasiones superior a la media. Esta facultad, es la que le sirve para mentir e intentar que la realidad de los hechos pueda ser manipulada a su antojo y vendernos la historia de un abogado mentiroso. Ese es “El Abogado del Diablo”, esta es la obra de un abogado farsante y trilero.
Julián Fernández Cruz.






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