CANCIONES DE CUNA PARA DEMONIOS

14.00

JOSÉ MANUEL VARA

Nacido en el invierno de un lejano 1965. En la actualidad, trabaja en el ámbito de la salud mental.

Ha publicado varios libros en formato digital, tales como Poesía bastarda de saldo y Pecados capitales y emociones asociadas, ambos para Neurótika Books.

Ha colaborado también en las siguientes revistas/fanzines: Vinalia Trippers, Plan 9 del espacio exterior; Vinalia Trippers, Trippers from the Crypt; Vinalia Trippers. Spanish Quinqui; Vinalia Trippers. Helter Skelter. Revista Excodra. Triade Magazine. Desafiando Infiernos. La Fanzine.

Ha participado en las siguientes antologías literarias:

Resaca, Hank Over, un homenaje a Charles Bukowski. Ed. Caballo de Troya.
Viscerales. Ediciones del Viento.
Esto no rima, antología de poesía indignada. Editorial Origami.
Una navidad de muerte. Editorial Origami.

Ha publicado los siguientes libros:

 

Daño Selectivo. Excodra Editorial.

La zona muerta. Excodra Editorial (como coordinador y autor).

Ha sido fundador del grupo poético musical El Club de la Lucha Emocional.

Descripción

Delirios de un compositor de canciones de cuna para demonios

 

 

El dolor es oscuro.

Se ha hecho imprescindible, inevitable.

El dolor cambia de forma en función del trauma del escritor al que se haya hecho adicto, de los patrones de conducta que llevan a un antisocial a renegar de la Navidad, ya que un Papá Noel de saldo ha arrebatado sus sueños, mientras las salpicaduras de sangre manchan una pared blanca, pintada por padres que no reconocen a hijas muertas o, tal vez, asesinadas, ya que la toxicomanía les hace ser diseñadores de una pesadilla lujuriosa que revienta a tiros un hombre que empieza a mutar a lagarto.

Y un contenedor de basuras, ajeno a todo esto, se dedica a observar a un hombre que se suicida con un fondo de cortinas rojas, ya que el dolor seguirá siendo oscuro mientras gocemos de una fugaz sensación de libertad, esa que llevará a Chica Tormento, fusionada con un viejo fotograma de cine mudo aberrante y abyecto, a pervertir sus propios sueños.

Sueños que, como demonios insomnes, se esconden en viejas maletas de viaje. Maletas de interior oscuro, como aquel viejo dolor que ningún delirio, gestado por un compositor de canciones de cuna para demonios, ha logrado apaciguar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
0